Habito tres. – Poner las cosas importantes primero-


Hoy me levante con ganas.

Muchas ganas de hacer cosas, de ver la vida de otra manera. 

Difícil en este momento en el que me encuentro. Pero supongo que si me lleno de energías positivas, todo puede cambiar.

Además es mi vida y no creo que consiga otra.

Estoy teniendo muchas entrevistas de trabajo, y si bien no puedo pasar de la segunda etapa (generalmente son 3) no me desanimo.

Por eso, me puse a cocinar. ¿Que mejor remedio para la ansiedad que cocinar?

Seguir recetas y, cuando terminas, degustar el fruto de tu esfuerzo. Una de las actividades que mas me gusta realizar. Siempre trato de preparar diferentes platillos para emprender nuevos caminos y tomar riesgos, probar nuevos gustos y siempre regalar mi esfuerzo a los demás. Cocinar es para compartir, en mi opinión. Es un regalo que se hace con mucho cariño para demostrar que uno piensa en la otra persona. Por lo que siempre estoy atenta con mis antenitas de vinil, escuchando a mis seres queridos y viendo sus gustos o si “siempre quisieron probar tal o cual cosa”. Me da mucha alegría que prueben la comida que hago y se les ilumunen los ojos. Porque aunque ellos no lo sepan, lo único que buscaba era ese brillo. 

Hoy hice Carrot Cake, sin frosting (aunque me hubiera gustado) porque mi novio siempre lo quiso probar y no es muy común en mi país conseguirlo,además no le gusta el queso en preparaciones dulces. 

Estamos en épocas de parciales en la Universidad, por lo que lo veo muy poco y hoy es una de esas noches donde viene a cenar y yo preparo la comida que el quiere comer, luego él lava los platos y nos quedamos mirando juntos una película o una serie. 

Es de mis momentos favoritos en la semana. Poder abrazarlo. 

Por eso, mi habito tres. Poner las cosas importantes primero. 

Abrazarlo con todas mis fuerzas! 

Habito dos. – Mi misión personal-

Empezar con el final en mente – Desarrolla una misión personal basada en tus principios y metas a largo plazo.

Mi misión personal.

Mientras escribo esto pienso. ¿Qué es lo que realmente quiero?

Una de mis búsquedas por la web me hizo topar con una forma de pensamiento muy interesante.

Si fueses millonario ¿Qué harías con tu vida?

En la nota que describía los pasos para meditar sobre esta pregunta, se explicaba que en ese hipotético caso, tendrías todo lo que deseas: viajes por el mundo, dinero para mantenerte, etcétera, etcétera. Entonces, despojado de toda preocupación económica ¿En qué te gustaría gastar tu tiempo?

Bueno, no sé.

Me gustaría pintar, escribir, tener un bar de cervezas artesanales. Creo.

Me gustaría crear, de eso estoy segura. Ser capaz de trasmitir esa magia que tenía de pequeña, donde todo era color de rosa y todos creían que mi vida sería excepcional.

Está claro que en este momento no estoy trasmitiendo esa magia, sino una gran cantidad de interrogantes que me es imposible de desenrollar. Una maraña de palabras y sentimientos que son complejos y son parte de la misma crisis que estoy teniendo.

Entonces para mi primer paso -para establecer mi segundo habito- voy a comenzar a ver a un psicólogo. Es difícil, ya que no estoy siendo la persona mas millonaria del mundo, pero creo que será una inversión. Ya que mi meta es encontrar quien soy, encontrar mi magia. Crear.

No estoy segura qué es lo que quiero crear. Pero lo voy a hacer. Voy a llegar a encontrar mi meta.

Habito uno. -Resultados-

Primer día:

¿¡En qué estaba pensando!?

¿Una hora y media de ejercicio? Claramente soy una persona muy positiva, puesto que hace años, mas precisamente 5, que no hago ningún tipo de ejercicio o rutina -Excepto, claro está, cuando me levantaba positiva, pagaba un mes de gimnasio e iba dos clases-

Fui a caminar al parque que tengo frente a mi casa. Al abrir la puerta me sentía muy positiva ¡Salía a la calle solo porque sí, porque iba a hacer ejercicio!. Puse mi cronometro en marcha y me dispuse a caminar. Una, dos, tres vueltas. – ¿Que tiempo hice? seguro que van como quince minutos, ya que estoy cubierta en sudor.- habían pasado tres minutos y  treinta y ocho segundos.

A los veinte minutos, mis pies ardían y ya me había tropezado dos veces. Decidí comenzar con los ejercicios en los equipos del parque. Iba a hacer los 10 minutos restantes y los treinta que me había propuesto. ¡Otra vez mi positivismo! solo hice los 10 minutos que me faltaban caminar, ya que no había contado con los calambres que pueden aparecer por no hacer ejercicio durante AÑOS.

-Muy bien, pero esto no me va a ganar- me dije a mi misma. Comencé con los ejercicios de la app que me había descargado hace un mes. Son ejercicios cortos, con sesiones intensas de 7 minutos. – !No se diga mas! 2 sesiones voy a hacer-

Demás está aclarar que hice solo una sesión, de la cual un ejercicio me fue imposible. ¿Alguien conoce el plank invertido? Es mi nuevo enemigo declarado.

Segundo día:

Ayer fue un día cansador. No pude dormirme a la hora especificada porque mi novio vino de visita. No nos vemos seguido ya que el trabaja horario completo y estudia, ademas es ayudante de cátedra en su universidad, por lo que hay al menos 3 días a la semana que el pobre se levanta a las 5 am y se acuesta a la 00 am. Trato de ser un soporte para él y no pedirle que nos veamos, porque entiendo qué es lo que pasa y por qué lo hace. Pero es difícil.

En fin. Se fue tarde de mi casa, a eso de las 2 am. Por lo que hoy me fue imposible levantarme al horario de la alarma. Y es que siento como si tuviera una resaca. No la tengo, no he tomado. Sin embargo, me he levantado con un mensaje de mi madre -como casi todas las mañanas-. Pero este, indudablemente, fue diferente.

Era un audio, un locutor Argentino hablando sobre lo que hay que hacer en la vida, la importancia de la misma y lo que no hay que perderse. Y una frase de mi madre que, al mismo tiempo, me alegró y me rompió el corazón:

“Y si ma, nosotros te criamos y te metimos esa responsabilidad exagerada. Un poco de disfrute, por Dios. Estamos vivos, sanos, somos buena gente, dormimos tranquilos, no fastidiamos ni robamos a nadie.”

Y es verdad, necesito disfrute.

Me voy a caminar a la plaza.

Últimos 4 días:

Nada.

No pude hacer NADA de lo organizado en mi itinerario. Por un lado me alegra, tuve 4 entrevistas en 4 días, pero por otro lado, me fastidia.

Levantarme temprano para llegar a las entrevistas me dejó sin desayuno ni caminata. Aunque debo admitir que responder preguntas sorpresivas es un buen ejercicio cardiovascular.

Incluso perdí los almuerzos de dos días seguidos y tuve que comer fideos todas las noches porque no tuve oportunidad de salir a comprar. Que horror que encima tengo un casamiento este fin de semana y tuve que hacer las compras de vestido y zapatos de manera muy fugaz.

 

Mi conclusión entonces para este pequeño experimento es que debo reorganizar mis horarios para que puedan ser mas dinámicos, pero a la vez tener en cuenta que en la vida hay imponderables. No siempre tendré el tiempo necesario para realizar todo lo que tengo planeado en el día, y eso debe dejar de estresarme. Como me dijo mi madre, tendré que relajar.

Solo que hay veces que desearía ser de estas personas que tienen su vida solucionada.

 

Salir. Hábito uno.

Me propuse escribir para este blog, todos los días. Aunque todavía no descubrí su finalidad, no sé si es para que lo lean y se inspiren, o solo como palanca para levantarme.

Al perder mi trabajo me encontré a mi misma estigmatizándome con el despido y, sumado a varios eventos que se dieron en los últimos años, me di cuenta de que estoy en el medio de una crisis existencial. No creo que ésta se haya dado solo por el hecho del trabajo, puede que hasta haya sido una causa del mismo.

Me encuentro desde hace años, día tras dia decidida a cuidar de mi salud y bajar de peso, a mejorar en mis relaciones con amigos, familia y novio, y entre muchas otras cosas.

Pero aun así, día tras dia me levanto de la cama, me lavo los dientes y me ato el pelo. Me pongo una calza y una remera, pero me quedo descalza. Sentada en el sillón, si es que no vuelvo a la cama. Me bajo aplicaciones que me dan ejercicios que solo hice una vez. Imagino cuadros que quiero pintar, pero no compro los pinceles. Diseño muebles que quiero tener en la casa, pero aun así no soy capaz de ir a comprar madera y construirlos.

Esto comenzó antes de perder el trabajo. Hasta usaba mi falta de tiempo para postergar las actividades que en mi mente eran secundarias.

Me imagino que no voy a subir todo lo que escriba, porque trataré de ser también mi propia editora (difícil, cuando no se tiene preparación alguna).

Pero la idea es sencilla: Quiero poner mi vida en orden y con ese fin, hice una búsqueda rápida en Google sobre Life Gurus para encontrar rutinas que me ayuden a superar la crisis, pero también se queden conmigo para toda la vida y la encaucen.

Dicho esto, debo reconocer que me fue difícil conseguir más que frases bonitas, que creo son buenas frases motivacionales para enmarcar en un cuadro. Pero hoy estoy necesitando una receta, que aunque no fuera mágica, se ajuste a mi paradigma actual.

Encontré los “7 habitos de las personas altamente efectivas” de Stephen Covey y creo que podrían servirme para comenzar:

 

Habito 1: Ser Proactivo – El cambio empieza desde dentro, no sos cautivo de tu pasado.

Habito 2: Empezar con el final en mente – Desarrolla una misión personal basada en tus principios y metas a largo plazo.

Habito 3: Poner las cosas importantes primero – Pasa la mayoría de tu tiempo que creas que están dentro de tu misión personal.

Habito 4: Pensar win/win – Buscar solo acuerdos o relaciones que son beneficiosas para las dos partes, si el win/win no puede ser alcanzado, es preferible alejarse del trato.

Habito 5: Buscar primero entender y luego ser entendido – El principio mas importante para las relaciones interpersonales es escuchar antes de hablar.

Habito 6: Sinergizar – Aprovechar las diferencias individuales para crear un todo mayor que la suma de sus partes

Habito 7: Afilar la vista – Tomar un tiempo de la producción para construir mayor capacidad de producción.

Hermosos hábitos.

Pero, ¿Cómo ser capaz de absorberlos completamente? Bueno, creo que esta es la verdadera hazaña, aplicarlos todos los días hasta que sea costumbre.

En mi particularmente, una persona sumamente poco estructurada, pero que ama la seguridad de un buen plan – No pregunten cómo hago que eso funcione, porque no funciona- me he ideado un horario para esta semana y estoy determinada a seguir ese plan que paso a detallar.

  • 7.30 am: Me despierto, me cambio y aseo.
  • 7.45 am: 15 min de meditación. para esto me acabo de descargar una aplicación que se llama Headspace. No tengo idea como funcionará pero era la recomendada en googleplay.
  • 8 am: Desayuno con 4 galletitas de agua untadas con crema de maní y mermelada light + Té a elección.
  • 8.45 am: 30 min para caminar alrededor de la plaza frente a mi casa + 30 min de ejercicios en la plaza+ 15 min de ejercicios de la app 8fit (solo porque me gustaron la única vez que los hice)
  • 10 am: Ducha, seguro la voy a necesitar.
  • 10.30 am: Descanso. Seguro lo voy a necesitar aun mas.
  • 11 am: Salir a comprar la comida para el almuerzo y la cena.
  • 12 am: cocinar el almuerzo/comer
  • 2 pm: Limpieza. La idea es tomar un ambiente por día y limpiarlo en profundidad. La casa tiene 5 ambientes, dos baños, un pasillo que converge en las habitaciones, un garage y un gran lavadero. Hasta ahora limpié al punto de poder usar: una pieza, un baño, algo de la cocina y el living.
  • 5 pm: Merendar, ídem desayuno o una fruta, mientras miro una película o un capitulo de alguna serie.
  • 7 pm: Escribir para el blog.
  • 9 pm: Cocinar la cena/comer.
  • 11 pm: Leer / dormir.

Para que todo esto se haga realidad, tengo preparadas ya las alarmas para que suenen en cada uno de los horarios mencionados.

Al fin de esta semana voy a publicar mi progreso, las dificultades que tuve y las mejoras que siento.

Deseenme suerte!! si es que alguien esta leyéndolo.

Yela.-

¿Por qué este blog?

¿Por qué este blog? Difícil de explicar. Hace 4 meses que estoy desempleada. Cuando me llamaron para informarme de la situación, mis jefes me aseguraron que no tenía que ver con mi desempeño como trabajadora; que ellos apreciaban, ya que había llevado adelante un sector, que debería haber sido conformado por un jefe y un analista senior, todo un año, por mi misma. Yo, que había ingresado como analista junior a un sector en el cual no tenia conocimientos previos, 3 meses antes de que mi jefa se fuera de licencia y finalmente no volviera.

No, el problema fundamental de mis jefes, es que creían que no tenía la actitud adecuada para ser un analista “Top Class”. Era un tema actitudinal.

Nunca antes lo habían mencionado. Aun cuando le pedí a mi jefe directo, el cual me ignoraba cuando yo le hablaba; que si tenía algún comentario sobre mi o mi performance como trabajadora, me lo dijera, yo podía trabajar en ello porque ese trabajo me encantaba. Esas compañeras que se sentaban a mi lado, son mis amigas, mi familia. Era mi trabajo soñado.

Y puede que mi personalidad sea fuerte. Y si, estaba enojada con mis superiores, por el maltrato que recibía. Por no enseñarme lo que me faltaba aprender, aunque se los pedía porque no podía aprenderlo sola. Por no ayudarme en todo un año, pero adjudicarse las batallas ganadas, sin un mínimo reconocimiento, un gracias hubiese bastado. Por darme todas las responsabilidades, pero al pedir ayuda, negármela. Estoy segura que eso se notaba en mi cara, en mi forma de hablar.

Pero mas allá de eso, que me despidan por mi actitud, fue devastador para mi.

Una semana después de ser despedida, me fui de vacaciones, porque tenía ya todo pago.

Dos semanas después de ser despedida, no podía levantarme de la cama, de la tristeza.

Tres semanas después de ser despedida, no podía salir a comprar comida, de la vergüenza.

Dos meses después de ser despedida, no podía pagar el alquiler de mi casa, porque no tenía plata.

Tres meses después de ser despedida, me mude a una casa, en la que afortunadamente no tengo que pagar un centavo,  ya que se la cuido al propietario. Pero debo hacerle los arreglos necesarios para habitarla.

Cuatro meses después de ser despedida -hoy- sigo llorando pensando en mi falta de actitud para conservar ese trabajo, al cual prioricé por encima de todo, hasta mi salud.

 

Entonces, ¿Por qué un blog?

 

Porque tengo que hacer algo. Porque no encuentro un rumbo en mi vida. Porque estoy perdida. Porque no puedo levantarme de la cama, no puedo salir a comprar comida, no puedo pagar el alquiler de mi casa, no puedo dejar de llorar.

Y no es justo.

Porque puede que haya sido la elección correcta para mis empleadores el despedirme, no lo sé.

Pero no puede ser una opción para mi, quedarme atada a la elección de personas ajenas a mi, a mi vida. Que no me conocen, que no saben que mi actitud frente a la vida es ésta.

Seguir adelante. De cualquier forma. A cualquier precio.

 

Quiero recuperar mi vida. Y puede que este blog sirva para eso. Y también para soñar un poco más.

Así que; con mi blog, mi redacción por debajo del promedio y mi teclado al que el gato le arrancó la letra i, voy a salir adelante.

 

Por eso un blog.

 

Por eso.